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Servicio de Medicina de Urgencias

¿Aquarius o Sueroral?

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Este artículo, a pesar de estar dirigido a pacientes pediátricos, es perfectamente extrapolable a pacientes adultos. Me resulta más frecuente de lo que me gustaría, encontrarme con pacientes a los que tengo que convencer de que rehidratarse adecuadamente, es lo más importante en un proceso de Gastroeneteritis, vómitos o simplemente diarrea, y casi siempre me encuentro con frases tipo...-¿Y no es lo mismo tomar Aquarius?, ¡Es que está más bueno!, pues mi médico me ha dicho que no pasa nada...-.

La siguiente respuesta me parece muy clara y sencilla: ¿Porqué no hay que dar Aquarius ni otros sueros para deportistas a los niños con vómitos o diarrea? Cuando un niño sufre una gastroenteritis (vómitos y diarrea), la complicación principal que puede aparecer es la deshidratación. Sin que uno tenga vómitos ni diarrea, el cuerpo va eliminando agua poco a poco, a través de la respiración, del sudor y de la orina. Cuando se vomita la mayor parte de lo que se bebe, no podemos reponer esas pérdidas. Cuando se tiene diarrea puede perderse más líquido del que se toma por vía oral. Y con ese líquido se pierden sales. Para que el cuerpo retenga agua necesita sales.



Por eso cuando en una gastroenteritis reponemos la pérdida de líquidos con agua, manzanilla, o cualquier otra bebida sin sales el resultado es que lo mismo que entra por arriba sale por abajo. Antiguamente se recurría a la limonada alcalina (un litro de agua, el zumo de medio limón, 1 cucharada de azúcar, una pizca de sal y de bicarbonato). Hoy en día casi no se usa, porque una pizca de sal y bicarbonato no es una medida fiable en absoluto y puede desencadenar el mismo problema que vamos a describir para las bebidas isotónicas.

En la actualidad mucha gente (incluso algunos médicos) recomiendan bebidas isotónicas “tipo Aquarius®”. Hay que entender un pequeño matiz antes de hacerlo. La mayoría de las deshidrataciones no son graves. Por lo que en la práctica se podrían re-hidratar con lo que se quiera. Pero las deshidrataciones graves se diferencian fundamentalmente en dos grupos a la hora de tratarlas: Hiponatrémicas e hipernatrémicas. (con poca sal o con exceso de sal -más concretamente con exceso de sodio-).

El tratamiento en una deshidratación que no permite aportar bastante líquido por boca es poner un suero intravenoso por el que introducimos el agua, el azúcar y las sales necesarias para que el cuerpo aguante hasta que ceda la gastroenteritis. Lo más habitual es la deshidratación con poca sal, que evoluciona muy bien cuando le ponemos un suero intravenoso con el ritmo usual en cualquier servicio de urgencias. Sin embargo en la deshidratación con exceso de sal (exceso de sodio), que es menos frecuente, cuando le ponemos un suero al ritmo habitual puede acumular más líquido de lo normal en el cerebro (edema cerebral) aumentando la presión dentro del cráneo, lo que produce un empeoramiento del paciente, que si no se detecta puede acabar llevando a la muerte. Es la principal causa de muerte por gastroenteritis en países desarrollados. ¿Cual es el problema de las Bebidas isotónicas?

El Aquarius® y similares están diseñadas para reponer las pérdidas de líquido y sales a través del sudor (el ejercicio físico, son para eso, su publicidad es para eso, se venden para eso y van bien para eso), mientras que en una gastroenteritis las pérdidas de líquido son a través del intestino. En el sudor el mineral más abundante con diferencia es el sodio, mientras que las secreciones intestinales tiene menos sodio que el sudor y más potasio. Por eso la composición de sales de los sueros para re-hidratar en gastroenteritis que venden en las farmacias y el de las bebidas isotónicas es muy diferente:

Aquarius®                          Recuperation®

Cloro (Cl)            240                                     134

Sodio (Na)          220                                     137

Potasio (K)           22                                       79

Es decir la composición de sodio y cloro en las bebidas isotónicas es casi el doble que en los sueros de farmacia y la de potasio es 3,5 veces menor. Dicho de otro modo, que no tienen nada que ver. Y si en una deshidratación grave se toman grandes cantidades de bebidas isotónicas el aporte de sodio es casi el doble que el de las soluciones de farmacia. Algún “espabilado” ante esto dice: pues puedo tomar Aquarius® mezclado con casi la misma cantidad de agua y así la concentración de sodio es prácticamente la misma que con las bebidas de farmacia. Pero en ese caso el aporte de potasio es 7 veces menor del adecuado. Un descenso en las cifras de potasio puede provocar otros problemas (deshidratación celular, calambres, alteraciones cardiacas…)

En resumen: Hoy día existen soluciones de farmacia (Bioralsuero®, Citoral Junior®, Recuperation ®…) para usar en la deshidratación por vómitos o diarrea, que ya venden preparadas, con sabores tan aceptables como las bebidas isotónicas y que evitan problemas serios. Se puede hacer bien o mal.

Fuente: www.mipediatraonline.com

 

Hiperemesis cannabinoide

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La hiperemesis cannabinoide se caracteriza por la presentación de episodios recurrentes de náuseas y vómitos, con un patrón estereotipado, relacionados con el consumo de cannabis. Es un efecto paradójico del cannabis, que se presenta en consumidores crónicos susceptibles, tras años de exposición, con relación directa entre el consumo y su presentación, y que desaparece al cesar el consumo. Los primeros casos se describieron en 2004, y posteriormente se han reseñado otros, aunque los estudios sobre este síndrome son escasos.

Epidemiología

Hiperemesis cannabinoide se informó por primera vez en las colinas de Adelaide de Australia del Sur. Desde entonces, varios casos han sido reconocidos en todo el mundo. El cannabis es, con mucho, la droga ilícita que más se cultiva. En la presente década, el consumo de cannabis ha crecido más rápidamente que el consumo de cocaína y los opiáceos. El crecimiento más rápido del consumo de cannabis desde 1960 ha estado en los países desarrollados de América del Norte, Europa Occidental y Australia. El cannabis se ha vuelto más estrechamente ligada a la cultura juvenil y la edad de inicio suele ser inferior a la de otras drogas.

El consumo de cannabis presenta una elevada prevalencia en España, donde el 60% de la población lo ha consumido en alguna ocasión y el 20% de los jóvenes lo consume regularmente.

"Teniendo en cuenta este uso generalizado de cannabis, el síndrome hiperemesis cannabinoide está afectando gran número de personas y está en constante aumento en su incidencia".

Patogenia

Se han presentado diversas teorías que intentan explicar los síntomas Estas teorías se dividen en dos temas:

1) dependiente de la dosis de acumulación de los cannabinoides y los efectos relacionados con la toxicidad cannabinoide, y

2) la funcionalidad de los receptores de cannabinoides en el cerebro y en particular en el hipotálamo.

Sin embargo, los mecanismos por los que el cannabis causa o controla las náuseas y las consecuencias adversas de la toxicidad del cannabis a largo plazo siguen siendo desconocidos .

La neurobiología del compuesto ha llevado al descubrimiento de un sistema cannabinoide endógeno. El potencial terapéutico de los cannabinoides ha sido reconocido y estos compuestos se utilizan como anti-eméticos. Varios estudios han demostrado los efectos terapéuticos de los cannabinoides para las náuseas y los vómitos en los estadios avanzados de enfermedades como el cáncer y el SIDA.

Presentación Clínica y Diagnóstico

El cannabis ha sido utilizado durante milenios. Algunos de los efectos negativos para la salud crónicos de la droga han surgido recientemente. La toxicidad a largo plazo y corto plazo del consumo de cannabis se asocia con efectos patológicos y de comportamiento que conducen a una amplia variedad de efectos sobre los sistemas del cuerpo y estados fisiológicos.

El fenómeno de la hiperemesis cannabinoide y el diagnóstico clínico permaneció oscura hasta hace poco a pesar de que sus funciones estaban empezando a ser entendidas por los principales médicos de todo el mundo. A pesar de estos primeros informes, la incertidumbre se mantuvo entre los médicos y los científicos con respecto a la existencia de éste síndrome .

Se observa una respuesta dependiente de la dosis, con mayor intensidad de los vómitos ante el incremento del consumo. La presentación de los vómitos es prácticamente estereotipada en los casos descritos, con un inicio intenso y sin previo aviso.

Los "criterios propuestos para el diagnóstico" son:

1) la historia del consumo de cannabis regulares durante años, rasgos clínicos principales del síndrome:

2) náuseas y vómitos,

3) el vómito que se repite en un patrón cíclico más de un mes

4) resolución de los síntomas después de interrumpir el consumo de cannabis.

Apoyan al Diagnóstico:

1) Baños compulsivos calientes con alivio de los síntomas,

2) dolor abdominal tipo cólico, sudoración y polidipsia

3)  pruebas de la vesícula biliar o inflamación del páncreas negativas

4) También aparece una marcada pérdida de peso (entre 5 y 10kg) con            una rápida recuperación en los primeros meses de abstinencia.

Desde la publicación de estas guías de práctica clínica, el síndrome se reconoce y se trata con mayor facilidad.

Una de las principales características que hacen que este síndrome sea relevante para los sistemas de atención de salud y los médicos ,es su naturaleza aguda con náuseas y vómitos, que menudo requieren visitas a los servicio de urgencias.

Diagnóstico diferencial

El diagnóstico diferencial debe realizarse con:

1)trastornos de causa metabólica como la enfermedad de Addison.

2) la hiperemesis gravídica,

3) los vómitos pediátricos,

4) los vómitos psicógenos,

5) el trastorno obsesivo compulsivo

6) los trastornos de la alimentación.

7) Vómitos de origen biliar o digestivo

Debido a la cada vez mayor prevalencia de consumo de cannabis en España, debe considerarse este consumo en pacientes con vómitos cíclicos y valorarse el diagnóstico.

Tratamiento

Respecto al síndrome de abstinencia de cannabis y al tratamiento del trastorno, debe indicarse:

  1. el cese completo del consumo de cannabis
  2. tratar el síndrome de abstinencia, que puede realizarse con benzodiacepinas  u otra sustancia ansiolítica  durante un máximo de 2 semanas.
  3. Antieméticos : La Clorpromazina y otros derivados son eficaces en una gran variedad de estímulos de intensidad baja o moderada.
  4. Evitar y tratar la deshidratación con sueroterapia intravenosa.

El tratamiento clínico depende en gran medida de la aceptación por parte del paciente de la relación entre el cannabis y los vómitos presentados. En función de esto variará la motivación para el cambio de hábitos relacionados con el consumo y la adherencia a las indicaciones terapéuticas.

Los vómitos ,habitualmente son resistentes a la medicación antiemética habitual ,como primerán y ondansetrón. Y el dolor abdominal no es habitual que mejore con ranitidina, omeprazol ni otros analgésicos.

Igualmente, es característica la aparición de baños compulsivos en agua caliente que alivian los síntomas, en ocasiones incluso al despertarse durante la noche. Se trata de una conducta aprendida que con frecuencia no aparece en los primeros episodios pero que una vez estabilizada se convierte en compulsiva.

Discusión

Aunque el cannabis posee un efecto antiemético y se emplea en algunos pacientes para el control de náuseas y vómitos inducidos por quimioterapia, se ha descrito recientemente la hiperemesis cannabinoide, consistente en episodios recurrentes de náuseas y vómitos relacionados con el consumo crónico de cannabis.

En los últimos años, diversas publicaciones hacen referencia a la existencia de estos casos , que  indican que no se trata de un fenómeno aislado.

Raramente se sospecha si no queda reflejado en la Historia Clínica el consumo de dicha sustancia.

También se señala la necesidad de ampliar la investigación, ya que las pruebas de casos clínicos sobre este síndrome son escasas.

En estos casos se presenta un efecto paradójico en consumidores crónicos susceptibles, que suele aparecer después de varios años de exposición, desaparecer al cese del consumo y reaparecer al reanudarlo incluso después de períodos de abstinencia prolongados.

No se conocen bien los mecanismos implicados en su etiología, aunque se ha mostrado la relación con el sistema límbico, concretamente a nivel hipocampohipotalamicopituitario, y su papel en la regulación de la saciedad, la sed, la digestión y la termorregulación.

Este curioso fenómeno del agua se explica probablemente por encontrarse involucrado el receptor cannabinoide localizado en el hipotálamo, cercano al centro termorregulador.

Conclusiones

Reconocer la posibilidad de este síndrome, evita costosos e innecesarios esfuerzos diagnósticos.

El diagnóstico se realiza por criterios de exclusión, al referir los enfermos en la anamnesis una larga historia de consumo de cannabis.

La elevada frecuencia del consumo de cannabis y la gravedad con efecto invalidante que puede alcanzar el trastorno de vómitos cíclicos, así como el gasto sanitario y social que puede generar su falta de diagnóstico, hace necesario considerar este posible diagnóstico y, dado el escaso número de investigaciones hechas sobre éste, realizar estudios que ayuden al mayor conocimiento de este síndrome.


Bibliografía

  • Ochoa-Mangado E, Jiménez Giménez M, Salvador Vadillo E, Madoz-Gúrpide A. Vómitos cíclicos secundarios al consumo de cannabis. Gastroenterol Hepatol. 2009;32(6):406–409. Disponible en: http://zl.elsevier.es/es/revista/gastroenterologia-hepatologia-14/sumario/vol-32-num-06-13007519
  • campodocs.com/articulos-para-saber-mas/article_46694.html

 

 

 

 

 

Hiperemesis cannabinoide

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La hiperemesis cannabinoide se caracteriza por la presentación de episodios recurrentes de náuseas y vómitos, con un patrón estereotipado, relacionados con el consumo de cannabis. Es un efecto paradójico del cannabis, que se presenta en consumidores crónicos susceptibles, tras años de exposición, con relación directa entre el consumo y su presentación, y que desaparece al cesar el consumo. Los primeros casos se describieron en 2004, y posteriormente se han reseñado otros, aunque los estudios sobre este síndrome son escasos.

Epidemiología

Hiperemesis cannabinoide se informó por primera vez en las colinas de Adelaide de Australia del Sur. Desde entonces, varios casos han sido reconocidos en todo el mundo. El cannabis es, con mucho, la droga ilícita que más se cultiva. En la presente década, el consumo de cannabis ha crecido más rápidamente que el consumo de cocaína y los opiáceos. El crecimiento más rápido del consumo de cannabis desde 1960 ha estado en los países desarrollados de América del Norte, Europa Occidental y Australia. El cannabis se ha vuelto más estrechamente ligada a la cultura juvenil y la edad de inicio suele ser inferior a la de otras drogas.

El consumo de cannabis presenta una elevada prevalencia en España, donde el 60% de la población lo ha consumido en alguna ocasión y el 20% de los jóvenes lo consume regularmente.

"Teniendo en cuenta este uso generalizado de cannabis, el síndrome hiperemesis cannabinoide está afectando gran número de personas y está en constante aumento en su incidencia".

Patogenia

Se han presentado diversas teorías que intentan explicar los síntomas Estas teorías se dividen en dos temas:

1) dependiente de la dosis de acumulación de los cannabinoides y los efectos relacionados con la toxicidad cannabinoide, y

2) la funcionalidad de los receptores de cannabinoides en el cerebro y en particular en el hipotálamo.

Sin embargo, los mecanismos por los que el cannabis causa o controla las náuseas y las consecuencias adversas de la toxicidad del cannabis a largo plazo siguen siendo desconocidos .

La neurobiología del compuesto ha llevado al descubrimiento de un sistema cannabinoide endógeno. El potencial terapéutico de los cannabinoides ha sido reconocido y estos compuestos se utilizan como anti-eméticos. Varios estudios han demostrado los efectos terapéuticos de los cannabinoides para las náuseas y los vómitos en los estadios avanzados de enfermedades como el cáncer y el SIDA.

Presentación Clínica y Diagnóstico

El cannabis ha sido utilizado durante milenios. Algunos de los efectos negativos para la salud crónicos de la droga han surgido recientemente. La toxicidad a largo plazo y corto plazo del consumo de cannabis se asocia con efectos patológicos y de comportamiento que conducen a una amplia variedad de efectos sobre los sistemas del cuerpo y estados fisiológicos.

El fenómeno de la hiperemesis cannabinoide y el diagnóstico clínico permaneció oscura hasta hace poco a pesar de que sus funciones estaban empezando a ser entendidas por los principales médicos de todo el mundo. A pesar de estos primeros informes, la incertidumbre se mantuvo entre los médicos y los científicos con respecto a la existencia de éste síndrome .

Se observa una respuesta dependiente de la dosis, con mayor intensidad de los vómitos ante el incremento del consumo. La presentación de los vómitos es prácticamente estereotipada en los casos descritos, con un inicio intenso y sin previo aviso.

Los "criterios propuestos para el diagnóstico" son:

1) la historia del consumo de cannabis regulares durante años, rasgos clínicos principales del síndrome:

2) náuseas y vómitos,

3) el vómito que se repite en un patrón cíclico más de un mes

4) resolución de los síntomas después de interrumpir el consumo de cannabis.

Apoyan al Diagnóstico:

1) Baños compulsivos calientes con alivio de los síntomas,

2) dolor abdominal tipo cólico, sudoración y polidipsia

3)  pruebas de la vesícula biliar o inflamación del páncreas negativas

4) También aparece una marcada pérdida de peso (entre 5 y 10kg) con            una rápida recuperación en los primeros meses de abstinencia.

Desde la publicación de estas guías de práctica clínica, el síndrome se reconoce y se trata con mayor facilidad.

Una de las principales características que hacen que este síndrome sea relevante para los sistemas de atención de salud y los médicos ,es su naturaleza aguda con náuseas y vómitos, que menudo requieren visitas a los servicio de urgencias.

Diagnóstico diferencial

El diagnóstico diferencial debe realizarse con:

1)trastornos de causa metabólica como la enfermedad de Addison.

2) la hiperemesis gravídica,

3) los vómitos pediátricos,

4) los vómitos psicógenos,

5) el trastorno obsesivo compulsivo

6) los trastornos de la alimentación.

7) Vómitos de origen biliar o digestivo

Debido a la cada vez mayor prevalencia de consumo de cannabis en España, debe considerarse este consumo en pacientes con vómitos cíclicos y valorarse el diagnóstico.

Tratamiento

Respecto al síndrome de abstinencia de cannabis y al tratamiento del trastorno, debe indicarse:

  1. el cese completo del consumo de cannabis
  2. tratar el síndrome de abstinencia, que puede realizarse con benzodiacepinas  u otra sustancia ansiolítica  durante un máximo de 2 semanas.
  3. Antieméticos : La Clorpromazina y otros derivados son eficaces en una gran variedad de estímulos de intensidad baja o moderada.
  4. Evitar y tratar la deshidratación con sueroterapia intravenosa.

El tratamiento clínico depende en gran medida de la aceptación por parte del paciente de la relación entre el cannabis y los vómitos presentados. En función de esto variará la motivación para el cambio de hábitos relacionados con el consumo y la adherencia a las indicaciones terapéuticas.

Los vómitos ,habitualmente son resistentes a la medicación antiemética habitual ,como primerán y ondansetrón. Y el dolor abdominal no es habitual que mejore con ranitidina, omeprazol ni otros analgésicos.

Igualmente, es característica la aparición de baños compulsivos en agua caliente que alivian los síntomas, en ocasiones incluso al despertarse durante la noche. Se trata de una conducta aprendida que con frecuencia no aparece en los primeros episodios pero que una vez estabilizada se convierte en compulsiva.

Discusión

Aunque el cannabis posee un efecto antiemético y se emplea en algunos pacientes para el control de náuseas y vómitos inducidos por quimioterapia, se ha descrito recientemente la hiperemesis cannabinoide, consistente en episodios recurrentes de náuseas y vómitos relacionados con el consumo crónico de cannabis.

En los últimos años, diversas publicaciones hacen referencia a la existencia de estos casos , que  indican que no se trata de un fenómeno aislado.

Raramente se sospecha si no queda reflejado en la Historia Clínica el consumo de dicha sustancia.

También se señala la necesidad de ampliar la investigación, ya que las pruebas de casos clínicos sobre este síndrome son escasas.

En estos casos se presenta un efecto paradójico en consumidores crónicos susceptibles, que suele aparecer después de varios años de exposición, desaparecer al cese del consumo y reaparecer al reanudarlo incluso después de períodos de abstinencia prolongados.

No se conocen bien los mecanismos implicados en su etiología, aunque se ha mostrado la relación con el sistema límbico, concretamente a nivel hipocampohipotalamicopituitario, y su papel en la regulación de la saciedad, la sed, la digestión y la termorregulación.

Este curioso fenómeno del agua se explica probablemente por encontrarse involucrado el receptor cannabinoide localizado en el hipotálamo, cercano al centro termorregulador.

Conclusiones

Reconocer la posibilidad de este síndrome, evita costosos e innecesarios esfuerzos diagnósticos.

El diagnóstico se realiza por criterios de exclusión, al referir los enfermos en la anamnesis una larga historia de consumo de cannabis.

La elevada frecuencia del consumo de cannabis y la gravedad con efecto invalidante que puede alcanzar el trastorno de vómitos cíclicos, así como el gasto sanitario y social que puede generar su falta de diagnóstico, hace necesario considerar este posible diagnóstico y, dado el escaso número de investigaciones hechas sobre éste, realizar estudios que ayuden al mayor conocimiento de este síndrome.


Bibliografía

  • Ochoa-Mangado E, Jiménez Giménez M, Salvador Vadillo E, Madoz-Gúrpide A. Vómitos cíclicos secundarios al consumo de cannabis. Gastroenterol Hepatol. 2009;32(6):406–409. Disponible en: http://zl.elsevier.es/es/revista/gastroenterologia-hepatologia-14/sumario/vol-32-num-06-13007519
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Sueroterapia en Urgencias

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La sueroterapia intravenosa es una de las medidas terapéuticas más frecuentemente utilizadas en los Servicios de Urgencias y Emergencias. Dado su frecuente uso, aquí os dejo un breve resumen de cuándo, cómo y qué tipo de suero utilizar en cada momento.


La fluidoterapia se encarga de mantener o restaurar el volumen y la composición de los líquidos corporales utilizando la vía iv.

Tiene cuatro objetivos principales:

1. Reponer las pérdidas de líquido y electrolitos previas.

2. Aportar las necesidades mínimas diarias de agua y electrolitos que se eliminan por la piel, pulmones, aparato digestivo y urinario.

3. Compensar las pérdidas de líquido anormales.

4. Realizar una nutrición adecuada que incluya las necesidades calóricas en forma de hidratos de carbono, grasas, aminoácidos y vitaminas. Las necesidades mínimas son de 1.000 calorías/día en el adulto sano en reposo (el 20% deben proceder de los hidratos de carbono).

El empleo de soluciones intravenosas implica riesgos importantes por lo que se requiere una continua evaluación de la situación hemodinámica del enfermo valorando especialmente la aparición de signos de sobreaporte de agua o electrolitos.

En la práctica, la monitorización puede efectuarse con tres elementos de juicio: Signos clínicos, datos de Laboratorio y datos de monitorización invasiva.

INDICACIONES GENERALES

– Shock hipovolémico, distributivo y obstructivo.

– Depleción hidrosalina moderada - grave.

– Depleción acuosa: reducción de la ingesta (coma) o aumento de las pérdidas (sudoración excesiva, diabetes insípida, ventilación mecánica…).

– Depleción salina: diuréticos, nefropatía, pérdidas digestivas, insuficiencia suprarrenal aguda.

– Depleción de líquido extracelular: vómitos, diarreas, fístulas, ascitis (tercer espacio), íleo, trastornos renales.

– Trastornos electrolíticos y del equilibrio ácido-base:

– Hipernatremia (causas renales, extrarrenales).

– Acidosis o alcalosis metabólicas

– Urgencias diabéticas.

– Dieta absoluta.

– Administración urgente de fármacos por vía intravenosa.

 

TIPOS DE SOLUCIONES

 

PRINCIPALES INDICACIONES PARA CADA TIPO DE SOLUCIÓN

NORMAS GENERALES PARA EL USO DE FLUIDOTERAPIA IV

– Ajustar pautas de fluidos individualmente, en función del déficit calculado.

– Ajustar en situaciones de insuficiencia cardiaca, renal o hepática.

– Valorar el estado de hidratación del paciente y monitorizar hemodinámicamente

en enfermos crónicos sometidos a fluidoterapia intensiva: presión arterial, diuresis/hora, FC, iones en sangre y orina.

– Evitar soluciones hipotónicas en situaciones de hipovolemia

– Evitar sueros glucosados en procesos cerebrales agudos (TCE, ACVA) inicialmente, en pacientes críticos y restringir en pacientes respiratorios retenedores de carbónico.

– No olvidar la glucosa en insuficiencia hepática en dieta absoluta y en diabéticos

en tratamiento con insulina.

– Gelatinas (Hemoce) llevan 5 meq/l de K no usarlo en situaciones de hiperpotasemia, intoxicación digitálica ni en grandes cantidades en oligoanuria ni junto a concentrados de hematíes.

– Grandes reposiciones con suero salino "fisiológico" (0.9%) aumentan la cifra de

cloro y ocasionan acidosis metabólica hiperclorémica.

– Elohes eleva la cifra de amilasa pudiendo conducir a errores diagnósticos.

– Evitar Ringer lactato en situaciones de insuficiencia hepática o isquemia hepática

por el riesgo de aumento de acidosis láctica.

– No aportar potasio en los sueros hasta confirmar diuresis o descartar proceso que provoque anuria, sobre todo en medicados con IECA, diuréticos o ahorradores de potasio. Adecuar su aporte a las pérdidas.

– Cuidado con los aportes de sal en los sueros a pacientes a los que se la restringimos en la dieta (insuficiencia cardiaca, HTA).

– Tener en cuenta los trastornos de la hemostasia de los dextranos y si se usan realizar antes las pruebas cruzadas. Estos sangrados pueden ser controlados con desmopresina.

– Albúmina no tiene indicación en la reposición urgente de volumen.

– Los coloides con más reacciones alérgicas son las gelatinas.

– En general se requiere más volumen de cristaloides (de 3 a 6 veces) que de coloides para lograr los mismos objetivos.

 
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