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Servicio de Medicina de Urgencias

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Betabloqueantes en la Insuficiencia cardiaca

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La insuficiencia cardiaca crónica (ICC) es una patología de alta incidencia tanto en las urgencias hospitalarias como en las consultas de cardiología y atención primaria, con una gran carga asistencial y repercusión en el gasto sanitario (hasta un 2% de los costes totales).

Existen varias clasificaciones de IC, pero en la actualidad se ha resumido dividiéndola en relación a la capacidad contráctil del ventrículo izquierdo, por una parte en IC con función sistólica deprimida (ICCS) y por otra en IC con función sistólica conservada (ICCD).

En la ICCS el tratamiento clásico de digital y diuréticos no ha aprobado su impacto sobre la mortalidad, pero la aparición y uso de la inhibidores de la enzima convertidora de Angiotensina (IECAs) así como de los betabloqueantes (BB) si que puede lograr este beneficio.

El uso de BB en la ICCS debería ser una práctica clínica habitual, pero aunque sabemos de su beneficio, diversos temores provocan, en general, que su utilización sea insuficiente en relación al numero de pacientes en los que estaría indicado, así mismo, en muchas ocasiones ideas preconcebidas sobre los efectos secundarios de los BB, nos inducen a una prescripción de una dosis menor de la indicada.

Manejo terapéutico

Siempre es necesario individualizar las medidas a tomar. Previamente a plantearnos el tratamiento, debemos estratificar el riesgo del paciente según el grado de severidad y los diferentes estadios evolutivos, desde el tipo A: cardiopatías estructurales con riesgo de IC al estadio D: pacientes con disfunción ventricular, con síntomas severos y refractariedad al tratamiento farmacológico.

La manera más básica de valorar la situación clínica es considerando el grado funcional a través de la clasificación de la NYHA para la disnea.

También debemos valorar la etiología de la IC, si existe causa de los episodios de descompensación, no olvidando que las circunstancias concomitantes como la hipertensión arterial, la diabetes, el tabaquismo, la ingesta de alcohol, la obesidad, la broncopatía asociada... pueden dificultar el control.

Fármacos

Diuréticos

Son necesarios para reducir con rapidez los síntomas secundarios a la retención hidrosalina, su uso es indiscutible, aunque carecen de estudios que demuestren su efecto sobre la morbi-mortalidad.

Los más utilizados son las diuréticos de asa o tiazidas y hay que realizar un seguimiento de la función renal y los electrolitos principalmente en personas de edad avanzada, insuficiencia renal y toma concomitante de antiinflamatorios.

Digital

Es el fármaco más histórico en la terapéutica de la IC, debido a su efecto cardiotónico. Numerosos estudios han demostrado que no tiene ningún impacto sobre la mortalidad, aunque si ha demostrado reducir los ingresos hospitalarios en un 30%, por lo que el fármaco continua siendo útil para mejorar síntomas y tolerancia al ejercicio.

La clásica indicación de la Digital en IC con fibrilación auricular (FA) para el control de la frecuencia está en desuso, pues los BB son más efectivos, ya que controlan la frecuencia en reposo y en ejercicio, aportando un beneficio sobre la morbi-mortalidad.

Inhibidores de la aldosterona

Su uso en la IC está basado en el aumento de la estimulación del sistema renina-aldosterona, observando con su utilización una reducción de la mortalidad y de las hospitalizaciones y una mejoría en la calidad funcional, en pacientes sintomáticos con disfunción sistólica.

Tenemos la Espironolactona y la Eplerenona esta última que ha demostrado su eficacia en el postinfarto. Hay que realizar seguimiento de los niveles de K por el riesgo de hiperpotasemia con su utilización.

Inhibidores de la Enzima Convertidora de Angiotensina

Debido a sus propiedades vasodilatadoras mixtas (arteriales y venosas) logran reducir la morbi-mortalidad. Se deben dar a todo paciente con disfunción sistólica del ventrículo izquierdo, independientemente de los síntomas (ya que han demostrado eficacia tanto en sintomáticos como en asintomáticos), siempre que no estén contraindicados y pautando dosis progresivas hasta alcanzar las máximas posibles.

Antagonistas de la Angiotensina

Similares características que los IECAs, con la particularidad de que son mejor tolerados.

Betabloqueantes

Aunque los BB son fármacos que han probado su eficacia en el tratamiento de la IC, según el reciente registro Europeo The EuroHeart-Failure su uso es menor del previsto, tanto en monoterapia como en asociación.

Una posible causa es el llamado efecto bifásico, en un inicio el bloqueo de los receptores beta puede llevar a una disminución del gasto cardiaco y a un aumento de las resistencias periféricas con un aumento de la presión capilar y por lo tanto un agravamiento de la disnea y de la situación funcional, pero con posterioridad, la falta de estímulo sobre los receptores produce un aumento de estos junto con una mejoría de la función contráctil tanto sistólica como diastólica, asociado a su acción antiisquémica y bradicardizante, con un efecto antiarrítmico y antianginoso al disminuir el consumo de oxigeno miocárdico.

En resumen, pueden producir un inicial deterioro de la función miocárdica para conseguir un beneficio a largo plazo, notando la mejoría en los síntomas a partir del tercer mes de tratamiento.

En la literatura hay diversos estudio de uso de los BB en la IC, con diversos BB de los cuales hay que recomendar 4:

- El Carvedilol, BB no cardioselectivo, pero con efecto vasodilatador, antioxidante y con un buen perfil metabólico ya que aumenta la sensibilidad a la insulina y no modifica los lípidos. Su beneficio sobre la supervivencia y reduciendo los ingresos hospitalarios ha sido probado en pacientes tratados sintomáticos con fracción de eyección inferior al 25%.

- El Bisoprolol, BB cardioselectivo también ha demostrado un efecto beneficioso sobre la supervivencia y la calidad de vida.

- El Metoprolol succinato, BB cardioselectivo lipofílico sin actividad simpaticomimética intrínseca también ha demostrado un efecto beneficioso sobre la supervivencia y la calidad de vida.

- El Nebivolol, BB cardioselectivo que no posee acción estabilizante de membrana ni presenta actividad simpaticomimética intrínseca, pero si asocia un efecto vasodilatador prolongado. En el estudio SENIORS ha demostrado una disminución de la mortalidad y de los ingresos hospitalarios en pacientes de edad avanzada (>75 años) con IC crónica estable, presentando además un buena tolerancia y efectos secundarios similares a placebo.

Pautas de inicio del tratamiento con betabloqueantes

Se puede iniciar el tratamiento en pacientes que ya lleven el resto de fármacos señalados (IECAs, ARA II, Antialdosterónicos y diuréticos) ya que su efecto beneficioso es adicional.

La titulación inicial debe ser con dosis baja y ascendente de forma progresiva del BB elegido, hasta intentar alcanzar dosis máxima según tolerancia del paciente ( en intervalos de 2 semanas se inician los efectos secundarios, por lo que se podría doblar o subir más lentamente la dosis según el efecto observado).

En ocasiones elevaciones transitorias del diurético coincidiendo con la titulación del BB pueden evitar el fenómeno bifásico.

Se debe vigilar periódicamente la aparición de bradicardia o bloqueo AV, así como la broncopatía severa y el asma (grados leves-moderados podría probarse la tolerancia a BB cardioselectivos).

Carvedilol: dosis de inicio 3,25 mg cada 12 horas; dosis objetivo 25 mg cada 12 horas.

Bisoprolol: dosis de inicio 1,25 mg en desayuno; dosis objetivo 10 mg en desayuno.

Nebivolol: dosis de inicio 1,25 mg en desayuno; dosis objetivo 10 mg en desayuno.

Metoprolol succinato: dosis de inicio 12,5-25 mg en desayuno; dosis objetivo 200 mg en desayuno.

 

Hiperemesis cannabinoide

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La hiperemesis cannabinoide se caracteriza por la presentación de episodios recurrentes de náuseas y vómitos, con un patrón estereotipado, relacionados con el consumo de cannabis. Es un efecto paradójico del cannabis, que se presenta en consumidores crónicos susceptibles, tras años de exposición, con relación directa entre el consumo y su presentación, y que desaparece al cesar el consumo. Los primeros casos se describieron en 2004, y posteriormente se han reseñado otros, aunque los estudios sobre este síndrome son escasos.

Epidemiología

Hiperemesis cannabinoide se informó por primera vez en las colinas de Adelaide de Australia del Sur. Desde entonces, varios casos han sido reconocidos en todo el mundo. El cannabis es, con mucho, la droga ilícita que más se cultiva. En la presente década, el consumo de cannabis ha crecido más rápidamente que el consumo de cocaína y los opiáceos. El crecimiento más rápido del consumo de cannabis desde 1960 ha estado en los países desarrollados de América del Norte, Europa Occidental y Australia. El cannabis se ha vuelto más estrechamente ligada a la cultura juvenil y la edad de inicio suele ser inferior a la de otras drogas.

El consumo de cannabis presenta una elevada prevalencia en España, donde el 60% de la población lo ha consumido en alguna ocasión y el 20% de los jóvenes lo consume regularmente.

"Teniendo en cuenta este uso generalizado de cannabis, el síndrome hiperemesis cannabinoide está afectando gran número de personas y está en constante aumento en su incidencia".

Patogenia

Se han presentado diversas teorías que intentan explicar los síntomas Estas teorías se dividen en dos temas:

1) dependiente de la dosis de acumulación de los cannabinoides y los efectos relacionados con la toxicidad cannabinoide, y

2) la funcionalidad de los receptores de cannabinoides en el cerebro y en particular en el hipotálamo.

Sin embargo, los mecanismos por los que el cannabis causa o controla las náuseas y las consecuencias adversas de la toxicidad del cannabis a largo plazo siguen siendo desconocidos .

La neurobiología del compuesto ha llevado al descubrimiento de un sistema cannabinoide endógeno. El potencial terapéutico de los cannabinoides ha sido reconocido y estos compuestos se utilizan como anti-eméticos. Varios estudios han demostrado los efectos terapéuticos de los cannabinoides para las náuseas y los vómitos en los estadios avanzados de enfermedades como el cáncer y el SIDA.

Presentación Clínica y Diagnóstico

El cannabis ha sido utilizado durante milenios. Algunos de los efectos negativos para la salud crónicos de la droga han surgido recientemente. La toxicidad a largo plazo y corto plazo del consumo de cannabis se asocia con efectos patológicos y de comportamiento que conducen a una amplia variedad de efectos sobre los sistemas del cuerpo y estados fisiológicos.

El fenómeno de la hiperemesis cannabinoide y el diagnóstico clínico permaneció oscura hasta hace poco a pesar de que sus funciones estaban empezando a ser entendidas por los principales médicos de todo el mundo. A pesar de estos primeros informes, la incertidumbre se mantuvo entre los médicos y los científicos con respecto a la existencia de éste síndrome .

Se observa una respuesta dependiente de la dosis, con mayor intensidad de los vómitos ante el incremento del consumo. La presentación de los vómitos es prácticamente estereotipada en los casos descritos, con un inicio intenso y sin previo aviso.

Los "criterios propuestos para el diagnóstico" son:

1) la historia del consumo de cannabis regulares durante años, rasgos clínicos principales del síndrome:

2) náuseas y vómitos,

3) el vómito que se repite en un patrón cíclico más de un mes

4) resolución de los síntomas después de interrumpir el consumo de cannabis.

Apoyan al Diagnóstico:

1) Baños compulsivos calientes con alivio de los síntomas,

2) dolor abdominal tipo cólico, sudoración y polidipsia

3)  pruebas de la vesícula biliar o inflamación del páncreas negativas

4) También aparece una marcada pérdida de peso (entre 5 y 10kg) con            una rápida recuperación en los primeros meses de abstinencia.

Desde la publicación de estas guías de práctica clínica, el síndrome se reconoce y se trata con mayor facilidad.

Una de las principales características que hacen que este síndrome sea relevante para los sistemas de atención de salud y los médicos ,es su naturaleza aguda con náuseas y vómitos, que menudo requieren visitas a los servicio de urgencias.

Diagnóstico diferencial

El diagnóstico diferencial debe realizarse con:

1)trastornos de causa metabólica como la enfermedad de Addison.

2) la hiperemesis gravídica,

3) los vómitos pediátricos,

4) los vómitos psicógenos,

5) el trastorno obsesivo compulsivo

6) los trastornos de la alimentación.

7) Vómitos de origen biliar o digestivo

Debido a la cada vez mayor prevalencia de consumo de cannabis en España, debe considerarse este consumo en pacientes con vómitos cíclicos y valorarse el diagnóstico.

Tratamiento

Respecto al síndrome de abstinencia de cannabis y al tratamiento del trastorno, debe indicarse:

  1. el cese completo del consumo de cannabis
  2. tratar el síndrome de abstinencia, que puede realizarse con benzodiacepinas  u otra sustancia ansiolítica  durante un máximo de 2 semanas.
  3. Antieméticos : La Clorpromazina y otros derivados son eficaces en una gran variedad de estímulos de intensidad baja o moderada.
  4. Evitar y tratar la deshidratación con sueroterapia intravenosa.

El tratamiento clínico depende en gran medida de la aceptación por parte del paciente de la relación entre el cannabis y los vómitos presentados. En función de esto variará la motivación para el cambio de hábitos relacionados con el consumo y la adherencia a las indicaciones terapéuticas.

Los vómitos ,habitualmente son resistentes a la medicación antiemética habitual ,como primerán y ondansetrón. Y el dolor abdominal no es habitual que mejore con ranitidina, omeprazol ni otros analgésicos.

Igualmente, es característica la aparición de baños compulsivos en agua caliente que alivian los síntomas, en ocasiones incluso al despertarse durante la noche. Se trata de una conducta aprendida que con frecuencia no aparece en los primeros episodios pero que una vez estabilizada se convierte en compulsiva.

Discusión

Aunque el cannabis posee un efecto antiemético y se emplea en algunos pacientes para el control de náuseas y vómitos inducidos por quimioterapia, se ha descrito recientemente la hiperemesis cannabinoide, consistente en episodios recurrentes de náuseas y vómitos relacionados con el consumo crónico de cannabis.

En los últimos años, diversas publicaciones hacen referencia a la existencia de estos casos , que  indican que no se trata de un fenómeno aislado.

Raramente se sospecha si no queda reflejado en la Historia Clínica el consumo de dicha sustancia.

También se señala la necesidad de ampliar la investigación, ya que las pruebas de casos clínicos sobre este síndrome son escasas.

En estos casos se presenta un efecto paradójico en consumidores crónicos susceptibles, que suele aparecer después de varios años de exposición, desaparecer al cese del consumo y reaparecer al reanudarlo incluso después de períodos de abstinencia prolongados.

No se conocen bien los mecanismos implicados en su etiología, aunque se ha mostrado la relación con el sistema límbico, concretamente a nivel hipocampohipotalamicopituitario, y su papel en la regulación de la saciedad, la sed, la digestión y la termorregulación.

Este curioso fenómeno del agua se explica probablemente por encontrarse involucrado el receptor cannabinoide localizado en el hipotálamo, cercano al centro termorregulador.

Conclusiones

Reconocer la posibilidad de este síndrome, evita costosos e innecesarios esfuerzos diagnósticos.

El diagnóstico se realiza por criterios de exclusión, al referir los enfermos en la anamnesis una larga historia de consumo de cannabis.

La elevada frecuencia del consumo de cannabis y la gravedad con efecto invalidante que puede alcanzar el trastorno de vómitos cíclicos, así como el gasto sanitario y social que puede generar su falta de diagnóstico, hace necesario considerar este posible diagnóstico y, dado el escaso número de investigaciones hechas sobre éste, realizar estudios que ayuden al mayor conocimiento de este síndrome.


Bibliografía

  • Ochoa-Mangado E, Jiménez Giménez M, Salvador Vadillo E, Madoz-Gúrpide A. Vómitos cíclicos secundarios al consumo de cannabis. Gastroenterol Hepatol. 2009;32(6):406–409. Disponible en: http://zl.elsevier.es/es/revista/gastroenterologia-hepatologia-14/sumario/vol-32-num-06-13007519
  • campodocs.com/articulos-para-saber-mas/article_46694.html

 

 

 

 

 

Hiperemesis cannabinoide

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La hiperemesis cannabinoide se caracteriza por la presentación de episodios recurrentes de náuseas y vómitos, con un patrón estereotipado, relacionados con el consumo de cannabis. Es un efecto paradójico del cannabis, que se presenta en consumidores crónicos susceptibles, tras años de exposición, con relación directa entre el consumo y su presentación, y que desaparece al cesar el consumo. Los primeros casos se describieron en 2004, y posteriormente se han reseñado otros, aunque los estudios sobre este síndrome son escasos.

Epidemiología

Hiperemesis cannabinoide se informó por primera vez en las colinas de Adelaide de Australia del Sur. Desde entonces, varios casos han sido reconocidos en todo el mundo. El cannabis es, con mucho, la droga ilícita que más se cultiva. En la presente década, el consumo de cannabis ha crecido más rápidamente que el consumo de cocaína y los opiáceos. El crecimiento más rápido del consumo de cannabis desde 1960 ha estado en los países desarrollados de América del Norte, Europa Occidental y Australia. El cannabis se ha vuelto más estrechamente ligada a la cultura juvenil y la edad de inicio suele ser inferior a la de otras drogas.

El consumo de cannabis presenta una elevada prevalencia en España, donde el 60% de la población lo ha consumido en alguna ocasión y el 20% de los jóvenes lo consume regularmente.

"Teniendo en cuenta este uso generalizado de cannabis, el síndrome hiperemesis cannabinoide está afectando gran número de personas y está en constante aumento en su incidencia".

Patogenia

Se han presentado diversas teorías que intentan explicar los síntomas Estas teorías se dividen en dos temas:

1) dependiente de la dosis de acumulación de los cannabinoides y los efectos relacionados con la toxicidad cannabinoide, y

2) la funcionalidad de los receptores de cannabinoides en el cerebro y en particular en el hipotálamo.

Sin embargo, los mecanismos por los que el cannabis causa o controla las náuseas y las consecuencias adversas de la toxicidad del cannabis a largo plazo siguen siendo desconocidos .

La neurobiología del compuesto ha llevado al descubrimiento de un sistema cannabinoide endógeno. El potencial terapéutico de los cannabinoides ha sido reconocido y estos compuestos se utilizan como anti-eméticos. Varios estudios han demostrado los efectos terapéuticos de los cannabinoides para las náuseas y los vómitos en los estadios avanzados de enfermedades como el cáncer y el SIDA.

Presentación Clínica y Diagnóstico

El cannabis ha sido utilizado durante milenios. Algunos de los efectos negativos para la salud crónicos de la droga han surgido recientemente. La toxicidad a largo plazo y corto plazo del consumo de cannabis se asocia con efectos patológicos y de comportamiento que conducen a una amplia variedad de efectos sobre los sistemas del cuerpo y estados fisiológicos.

El fenómeno de la hiperemesis cannabinoide y el diagnóstico clínico permaneció oscura hasta hace poco a pesar de que sus funciones estaban empezando a ser entendidas por los principales médicos de todo el mundo. A pesar de estos primeros informes, la incertidumbre se mantuvo entre los médicos y los científicos con respecto a la existencia de éste síndrome .

Se observa una respuesta dependiente de la dosis, con mayor intensidad de los vómitos ante el incremento del consumo. La presentación de los vómitos es prácticamente estereotipada en los casos descritos, con un inicio intenso y sin previo aviso.

Los "criterios propuestos para el diagnóstico" son:

1) la historia del consumo de cannabis regulares durante años, rasgos clínicos principales del síndrome:

2) náuseas y vómitos,

3) el vómito que se repite en un patrón cíclico más de un mes

4) resolución de los síntomas después de interrumpir el consumo de cannabis.

Apoyan al Diagnóstico:

1) Baños compulsivos calientes con alivio de los síntomas,

2) dolor abdominal tipo cólico, sudoración y polidipsia

3)  pruebas de la vesícula biliar o inflamación del páncreas negativas

4) También aparece una marcada pérdida de peso (entre 5 y 10kg) con            una rápida recuperación en los primeros meses de abstinencia.

Desde la publicación de estas guías de práctica clínica, el síndrome se reconoce y se trata con mayor facilidad.

Una de las principales características que hacen que este síndrome sea relevante para los sistemas de atención de salud y los médicos ,es su naturaleza aguda con náuseas y vómitos, que menudo requieren visitas a los servicio de urgencias.

Diagnóstico diferencial

El diagnóstico diferencial debe realizarse con:

1)trastornos de causa metabólica como la enfermedad de Addison.

2) la hiperemesis gravídica,

3) los vómitos pediátricos,

4) los vómitos psicógenos,

5) el trastorno obsesivo compulsivo

6) los trastornos de la alimentación.

7) Vómitos de origen biliar o digestivo

Debido a la cada vez mayor prevalencia de consumo de cannabis en España, debe considerarse este consumo en pacientes con vómitos cíclicos y valorarse el diagnóstico.

Tratamiento

Respecto al síndrome de abstinencia de cannabis y al tratamiento del trastorno, debe indicarse:

  1. el cese completo del consumo de cannabis
  2. tratar el síndrome de abstinencia, que puede realizarse con benzodiacepinas  u otra sustancia ansiolítica  durante un máximo de 2 semanas.
  3. Antieméticos : La Clorpromazina y otros derivados son eficaces en una gran variedad de estímulos de intensidad baja o moderada.
  4. Evitar y tratar la deshidratación con sueroterapia intravenosa.

El tratamiento clínico depende en gran medida de la aceptación por parte del paciente de la relación entre el cannabis y los vómitos presentados. En función de esto variará la motivación para el cambio de hábitos relacionados con el consumo y la adherencia a las indicaciones terapéuticas.

Los vómitos ,habitualmente son resistentes a la medicación antiemética habitual ,como primerán y ondansetrón. Y el dolor abdominal no es habitual que mejore con ranitidina, omeprazol ni otros analgésicos.

Igualmente, es característica la aparición de baños compulsivos en agua caliente que alivian los síntomas, en ocasiones incluso al despertarse durante la noche. Se trata de una conducta aprendida que con frecuencia no aparece en los primeros episodios pero que una vez estabilizada se convierte en compulsiva.

Discusión

Aunque el cannabis posee un efecto antiemético y se emplea en algunos pacientes para el control de náuseas y vómitos inducidos por quimioterapia, se ha descrito recientemente la hiperemesis cannabinoide, consistente en episodios recurrentes de náuseas y vómitos relacionados con el consumo crónico de cannabis.

En los últimos años, diversas publicaciones hacen referencia a la existencia de estos casos , que  indican que no se trata de un fenómeno aislado.

Raramente se sospecha si no queda reflejado en la Historia Clínica el consumo de dicha sustancia.

También se señala la necesidad de ampliar la investigación, ya que las pruebas de casos clínicos sobre este síndrome son escasas.

En estos casos se presenta un efecto paradójico en consumidores crónicos susceptibles, que suele aparecer después de varios años de exposición, desaparecer al cese del consumo y reaparecer al reanudarlo incluso después de períodos de abstinencia prolongados.

No se conocen bien los mecanismos implicados en su etiología, aunque se ha mostrado la relación con el sistema límbico, concretamente a nivel hipocampohipotalamicopituitario, y su papel en la regulación de la saciedad, la sed, la digestión y la termorregulación.

Este curioso fenómeno del agua se explica probablemente por encontrarse involucrado el receptor cannabinoide localizado en el hipotálamo, cercano al centro termorregulador.

Conclusiones

Reconocer la posibilidad de este síndrome, evita costosos e innecesarios esfuerzos diagnósticos.

El diagnóstico se realiza por criterios de exclusión, al referir los enfermos en la anamnesis una larga historia de consumo de cannabis.

La elevada frecuencia del consumo de cannabis y la gravedad con efecto invalidante que puede alcanzar el trastorno de vómitos cíclicos, así como el gasto sanitario y social que puede generar su falta de diagnóstico, hace necesario considerar este posible diagnóstico y, dado el escaso número de investigaciones hechas sobre éste, realizar estudios que ayuden al mayor conocimiento de este síndrome.


Bibliografía

  • Ochoa-Mangado E, Jiménez Giménez M, Salvador Vadillo E, Madoz-Gúrpide A. Vómitos cíclicos secundarios al consumo de cannabis. Gastroenterol Hepatol. 2009;32(6):406–409. Disponible en: http://zl.elsevier.es/es/revista/gastroenterologia-hepatologia-14/sumario/vol-32-num-06-13007519
  • campodocs.com/articulos-para-saber-mas/article_46694.html

 

 

 

 

 

¿Irradiamos demasiado?

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En el contexto de varias campañas internacionales, como Image Gently, la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM) ha publicado sus "recomendaciones NO HACER", un listado bien razonado de exploraciones que deben ser evitadas y que habitualmente se realizan. Algunas de ellas, como "no realizar radiografías de torax preoperatoria de forma rutinaria", se realizan habitualmente en los servicios de urgencias e irradian innecesariamente a los pacientes. Según la SERAM, la RX preoperatoria debería limitarse a:

● Cirugía cardiopulmonar

● Posible ingreso en UCI

● Sospecha de tumor maligno o de infección tuberculosa

● Cirugía grado III en pacientes mayores de 60 años (como cirugía oncológica de cualquier especialidad)

● Cirugía grado IV (como trasplante, recambio de prótesis, cirugía aórtica, cirugía cardiaca, cirugía intracraneal…)

● Pacientes que siguen tratamiento con digoxina

● Pacientes con cardioneumopatía crónica, siempre que no tengan radiografía reciente

Otras exploraciones no recomendadas y que nos parecen especialmente interesantes son:

 

  • Pruebas de imagen en la lumbalgia no complicada y sin signos de alerta
  • Radiografía simple de forma rutinaria en el traumatismo de tobillo
  • Radiografía de abdomen en la sospecha de pielonefritis aguda
  • Radiografía de abdomen en el abdomen agudo, salvo sospecha de obstrucción o perforación instestinal

 

Puede descargarse el documento completo en PDF en RECOMENDACIONES DE "NO HACER" SERAM.

Ultima actualización ( Martes 06 de Enero de 2015 19:41 )
 
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